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martes, 20 de junio de 2017

ROBERTO RIMOLDI FRAGA - ARGENTINO HASTA LA MUERTE

La letra de la milonga "Argentino hasta la muerte", aunque generalmente atribuída a Roberto Rimoldi Fraga (que fue quien la musicalizó), pertenece al poeta santiagueño Pablo Raúl Trullenque.

Fue registrada en SADAIC el 29 de octubre de 1969, donde figuran entonces el primero como compositor, y el segundo como autor.

Rimoldi Fraga es uno de los máximos exponentes del ser nacional y es imposible que los corazones no se ensanchen cuando se escuchan sus músicas y recitados, que tocan la fibra de cualquier patriota argentino.

"Argentino hasta la muerte" es en realidad un tema mixto, cantado y recitado, donde las estrofas primera y tercera se cantan con un acompañamiento de milonga surera. La segunda estrofa es recitada con un acompañamiento de chaya y las dos últimas estrofas son recitadas con acompañamiento de malambo.

Veamos a uno de los autores de la milonga, ROBERTO RIMOLDI FRAGA (El Tigre), en los estudios de Cadena 3, interpretándola.

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miércoles, 14 de junio de 2017

SUNA ROCHA - LA PALLIRI

El poeta Manuel J Castilla realiza con esta poesía una denuncia literaria sobre la vida de una obrera de la minería del altiplano. Con la simpleza de sus versos, describe la dramática vida de una obrera de la minería, a las puertas del socavón.

Las palliris “buscadoras” en el idioma quechua, escarban en las montañas de desechos de las minas de Bolivia en busca de rocas con algún valor. La obrera minera para ayudar a la economía de su hogar, rasca entre las miles de toneladas de restos de roca en procura de algunos kilos de mineral, para su venta.

El poeta cerrillano, de alto vuelo poético, se nutrió del paisaje natal y del hombre que la habita, dando una visión diferente y pasional de la "tierra de uno", como él la llamaba, y haciendo de ella además, un arma de denuncia social.

Sus viajes por las regiones del altiplano (Bolivia Perú), quizás por alguno de sus ancestros altoperuanos, le permitió conocer el ambiente minero (las minas de Potosí y Oruro) y el drama de los trabajadores. Esas vivencias dieron origen al libro "Copajira".

Se afirma que la estructuración del trabajo de Castilla, se enmarca con el sistema poético indigenista de vanguardia, surgido al sur del Perú a fines de los años 20.

Leyendas y mitos del “Inkarri”, (descrita por Mario Vargas Llosa en "La utopía arcaíca"), es en este poema, un personaje mas de la gran esperanza del mundo andino que aguarda la llegada de ese Rey Inca, que fuera en manos de los españoles (Españarri- contracción de España Rey) cercenado y dispersado su cuerpo en distintos lugares del Tahuantinsuyo y el Cuzco. Las riquezas y minerales escondidos en la montaña, estos mismos metales precisos que busca la “Palliri” con su martillo, arrancando a la madre tierra su herencia que por siglos le fue negada.

La simbología utilizada por el poeta es fantástica y a la vez descriptiva de la pobreza y la miserable vida del habitante puneño.

La escritura Castillana de este poema termina convergiendo en una narrativa ya que de solo leerlo permite dibujar el rostro, la textura de las manos y de la roca del socavón, sin mas instrumento que su lectura.

En “LA PALLIRI”, la poesía esta expuesta como una denuncia étnica, al trabajo esclavo, amargo, sufrido, de la mujer en el norte, sobre todo en la actividad minera. Invita al lector a recurrir a los textos de historia, de geografía para encontrar, ubicar las minas y recorrerlas.

En el poema la mujer se muestra como madre laboriosa, abnegada, que busca en el oficio desentrañar sus sueños.

Los versos se inicia con un sarcasmo, “…que trabajo mas fácil tiene la palliri…”, desde su inicio se deja constancia de la rudeza y lo duro que es la vida de la obrera minera.

El trabajo al pie de la montaña, realizado por la palliri, fuera del socavón, por un tema de creencia popular en donde el “tío”, dios del socavón dueño y señor de las minas, al que no le gusta la presencia de la mujer, es descripto en el poema de manera precisa.

La selección en forma manual de las piedras incrustadas de minerales, por la palliri, sentada sobre su pollera, es pincelada desde los versos con un vuelo poetico casi perfecto, cuando dice: “Sentada sobre el cáliz de su propia pollera, elige con los ojos unos trozos de roca que despedaza a golpes de martillo en la tierra..”.

Utiliza la comparación del silencio nocturno (oscuro y lúgubre) para describir a la mujer puneña, “morena de largas trenzas negras”. Recurre así una vez mas a la naturaleza, “a la tierra de uno”, para pincelar el paisaje minero.

El silencio, “el solo estar”, la soledad se repite en este poema, como propio de la narrativa de Castilla, (en sus obras tales como “La tierra de uno”, “Norte Adentro”, ”De solo estar prosa”). La obrera minera anhela un mundo esperanzador, donde el cielo y la tierra se conjuran para hacer mas llevadero el trabajo, describe el poeta “.....La palliri no canta ni tampoco hila sueños. La mirada en la tierra y en la cabeza el cielo de mañana y de tarde busca sólo el silencio, y cuando está a su lado lo quiebra contra el suelo…”

La comparación del martillo como un niño de hierro es la mejor representación grafica del oficio, de mujer y de madre.

La poesía de Castilla es una poesía de vuelo poético propio, el paisaje y el hombre, son elementos necesarios para poner de manifiesto la condición social y la problemática del hombre puneño, la pobreza y miseria a las que están expuestos.

Esta forma de narrar, de escribir, es propia de un grupo de líricos salteños que marcó una época en la literatura norteña, siendo protagonista de un gran movimiento del auge del folklore de los años 60, grupo integrado por Jaime y Arturo Dávalos, José Ríos, César Perdiguero, Julio Santos Espinosa, Ariel Petrocelli entre otros.

Esta hermosa poesía la hizo canción el músico Ramón Navarro, y como huaiño, recorre el mundo pincelando la vida de la obrera de las minas andinas.

Concluyendo, Castilla practica una ética de la responsabilidad, ya que se hace responsable de lo próximo que lo rodea, no se mantiene pasivo en su estado de contemplación y conformismo, lo denuncia y lo conjuga con lo dado por la madre naturaleza, se hace cargo de lo que la tierra padece y tomando su voz, habla, dice por ella, lo que el hombre le quito a sus hermanos, con el afán de la riqueza.

Si a este extraordinario poema del poeta salteño, le unimos la composición musical a ritmo de huayno, de otro genio, Ramón Navarro y la fabulosa interpretación de la genial cantora cordobesa SUNA ROCHA, el resultado es la obra de arte que pueden contemplar en este vídeo.

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domingo, 4 de junio de 2017

CHINO MARTINEZ - LA VUELTA DEL OBLIGADO

La batalla de Vuelta de Obligado se produjo el 20 de noviembre de 1845 en una curva pronunciada y estrecha del río Paraná. Francia e Inglaterra contaban con 14 vapores y 6 veleros, 418 cañones, 880 infantes y 2.000 marineros. Seguían a esta flota de guerra 90 buques mercantes. Mientras que la Confederación Argentina tenía 3 lanchones y 1 velero, 35 cañones viejos, 1.000 soldados y 300 vecinos armados. Al norte de las baterías confederadas, 24 lanchones cortaban el paso del río con gruesas cadenas.

La resistencia de los argentinos duró todo el día pero a pesar del esfuerzo, la flota europea logró pasar y, tras ella, los barcos mercantes. El resultado de la expedición comercial no fue el esperado. En las provincias del interior los productos europeos tuvieron escasa demanda y muchos de los buques volvieron con toda su carga. Después de este fracaso comercial las potencias comenzaron su retirada de la región.

En 1847 Gran Bretaña levantó el bloqueo al puerto de Buenos Aires y Francia lo hizo al año siguiente. A pesar de que la batalla fue una derrota para la Confederación Argentina, permitió la afirmación de su soberanía sobre el Paraná.

Existe una canción llamada LA VUELTA DEL OBLIGADO del compositor argentino Miguel Brascó, que podemos ver cantada en 1982 por el CHINO MARTINEZ y que con ritmo de triunfo, dice así:

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viernes, 26 de mayo de 2017

TOMÁS LIPÁN - EL AVENIDO

¡Qué grato placer es el ocuparse ahora de un carnavalito compuesto por ese gran dúo formado por Leguizamón y Castilla, de quienes hemos reseñado ya zambas inolvidables! El maestro Gustavo Leguizamón ha sido abogado, profesor de historia y filosofía, diputado provincial y, sobre todo, el mejor músico que ha dado el folklore salteño. Manuel José Castilla (1918-1980) ha escrito obras deliciosas, destacando como letrista de muchas canciones populares.

En esta ocasión, en EL AVENIDO, escribe un texto carnavalero, lleno de humor y picardía, cuya música pertenece a quien no en vano Horacio Guarany llamó: el "Padre del Carnaval". La sencilla historia se ocupa de un pobre cantor, parecido a aquel otro, al que le andaba "faltando plata, chicha y coraje y un empujón del diablo" para enamorar (Zamba del Carnaval). El hombre, ya que no puede pagarse el vino, se consuela estoicamente cantando. Pero, en asunto de mujeres la cosa ya está más fea, porque la muchacha tiene acompañante.... "Yo me le hago el distraido/ pero me queda el antojo".

Como muestra, les dejo este vídeo de TOMAS LIPAN, grabado el 6 de octubre de 2012 en Teatro Carlos Carella.


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